Y la sandia le hablo, le dio calidez y alimento; la alegre sandia tenia un secreto amor
Y contaba a la señorita lluvia lo que sentía por ese amor.
Pero ese amor estaba vestido de pasión y ningun desvelo tenia por la sandia, a pesar que ella le quería tanto, ese amor era un zorro, que recorría llanuras enteras para saciar su hambre y su sed. Y no le importaba nada de la vida si no arma un dos o un tres.
Y se encontró el zorro a la señorita lluvia.
La lluvia le llamo y el zorro contesto, se formo una extraña alianza.
Se hablo y se desvelo una que otra palabra y se hicieron de brazos, a pesar que la señorita lluvia sabia de cuanto la sandia amaba a ese bribón.
Y la señorita lluvia camino, corrió y jugo de lado del zorro y el zorro que lo que buscaba es armar una buena fiesta fue y se lo dijo a la sandia. Que justamente se molesto mucho con la señorita lluvia y le dejo de ver.
Y un día en un carta plasmo la sandia todo el dolor que por la traición sentía, la sandia fue y la leyó en plena plaza a la señorita lluvia; le dijo lo que en verdad ella crea que corría por las venas de la señorita lluvia nada mas que agua sucia. Y la señorita lluvia tenía tanto por refutar pero se callo porque sabia que había hecho mal.
Y el zorro se fue con su par y encontró otros días plenos y jamás volvió hablar a la señorita lluvia o la sandia. Un día la sandia se topo con el zorro y le dijo que ya había jardinero que le cuidaba y no le desperdiciaba, que jamás querría verlo de nuevo.
El zorro no le importo y partió.
Pocas veces volvió por donde la señorita lluvia. Paso más tiempo y la sandia perdono al zorro pero no a la señorita lluvia. La señorita lluvia lo comprende pero se asombra como puede perdonarse al lodo y no perdonar al que se ensucio con el.
Así va la vida, es mas fácil perdonar a un hijo de la chingada que a una desgraciada, pensó para sus adentros la señorita lluvia
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